lunes, 4 de febrero de 2013

La realeza y la familia



España va mal pero podría ir peor.

He encontrado razones para tenerle simpatía a la monarquía en el lugar más insospechado. El secretario de las infantas, Carlos García Revenga, ha sido imputado en el caso Nóos. La Casa Real pidió 24 horas para meditar su decisión y al final decidió no despedir a su empleado.

Los motivos que esgrime son de índole personal. Es una persona de su total confianza, que lleva veinte años en la Casa, que fue profesor de la Infanta Elena ya en su infancia. Cuando Elena necesitó clases particulares a domicilio en el colegio fue a él a quien se llamó. La madrina de uno de sus hijos es la infanta Cristina (¿o es al revés?).

Carlos García Revenga simplemente es como de la familia. Es generalizado en España apoyar a la familia. De hecho, es la red informal de solidaridad entre familia y amigos la que mantiene al país a flote en plena crisis. 

Las infantas, al mantener al secretario en su puesto, no han hecho sino mostrar una de las mayores virtudes de los españoles: apoyar a tu gente, aunque ello te cueste caro. Y eso, mirad por dónde, me parece digno de admiración.

Luego diremos que la realeza no es como el pueblo.

jueves, 17 de enero de 2013

Aifon

Estoy probando a publicar un post desde mi nuevo gadget. Solamente eso, saludos a mis fans.

jueves, 27 de diciembre de 2012

Fran Rivera



El otro día ilustré un post viejo con una foto de Fran Rivera y desde entonces no paran de subirme las visitas al post, que ya encabeza las listas. ¿Que os gusta Franrri? ¡Pues os lo pongo otra vez!

PD: ¡Feliz Navidad!

viernes, 14 de diciembre de 2012

Premios PECATA



El lunes asistí al acto de entrega de los premios de la peña Pecata, la peña taurina de la UNED, que preside Beatriz Badorrey.

Fue un acto emotivo con pequeñas dosis de humor. Cada vez que tomaba la palabra un ponente, de los muchos que hubo, juraba que las amenazas de muerte habían surtido efecto e iba a ser breve. Así pues, todos lamentaban tener que reducir sus ponencias a la mitad. Tuvimos la suerte de que las redujeron a la mitad buena, pues todas fueron interesantes.

Hubo repaso a las actividades anuales de la peña con álbum de fotos incluido en el que los que no somos socios pudimos apreciar que en esta peña se lo pasan muy bien.

Especialmente emotivo resultó el premio que se otorgó a Ángela Hernández, por la defensa y promoción de la fiesta de los toros, y la laudatio que de ella hizo Laura Tenorio. Ángela recogió el premio entre lágrimas y la ovación fue atronadora. Existió consenso entre los presentes: Ángela hizo mucho, muchísimo, por las mujeres del mundo del toro, y por qué no, también fuera de este.

Víctor Gómez Pin recibió el premio a la actividad más destacada en el ámbito taurino en defensa de la fiesta de los toros. La laudatio corrió a cuenta de Carlos Martínez Shaw. A continuación el propio Gómez Pin realizó una encendidísima defensa de la Fiesta de los toros. Ahondó en la idea del toreo como símbolo. “Una sociedad privada de ritos se asemeja a la barbarie” dijo.

Julio Pérez-Tabernero Población fue nombrado socio de honor. La junta de la peña dejó claro que el nombramiento se había producido en ausencia total de democracia y en agradecimiento por lo bien que el ganadero les había dado de merendar en cierta ocasión. 

Miguel Padilla Suárez, encargado de presentar la laudatio al ganadero, en aras de la brevedad, se remontó en la historia de la ganadería solamente hasta 1950. Nos contó los nombres de los sementales importantes de la ganadería, no así el estudio etimológico de estos, a pesar de que, dijo, era muy interesante. Pérez-Tabernero agradeció el nombramiento y se abstuvo de prometer (al menos en público) más meriendas.

Las placas que se entregan a los premiados vienen adornadas con la siguiente frase: “Hubiera cambiado toda mi vida de gran pensador por esa otra fama y gloria que solo es dable a los matadores de toros” (Ortega y Gasset).

Hubo premios de fotografía, poemas leídos y muchas más intervenciones. Después, como mandan los cánones, pasamos a disfrutar de un vino en un ambiente distendido en el que, si pasaron cosas, fue off the record.